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martes, 13 de julio de 2021

Reflexión: Hoy revolución humanista.

 

Reflexión: Hoy revolución humanista.


 

Una amistad me ha preguntado ¿Cómo estás?

La respuesta es esta reflexión:

¿Cómo se puede estar bien cuando hay tanto dolor alrededor?

¡Muchas heridas abiertas! Y cuando las primeras empiezan a cicatrizar y sanar, otras se producen sangrantes. Casi dos años de dolor, de pérdidas irrecuperables. Personas queridas desaparecidas, otras íntimamente dañadas y el drama prosigue actuando sin compasión.

Me siento cual guerrero obligado a luchar en diversas batallas de las cuales he salido airoso, no victorioso. En campos de batalla no elegidos, en contiendas que no deseo y que se suceden sin clemencia. Siendo yo uno entre tantos.

También me pregunto ¿dónde queda el humanismo entre tanta confusión?

Me posiciono o pretendo posicionarme con ecuanimidad, situándome como observador, como testigo; viéndome zarandeado por vientos opuestos. Vientos de héroes en diversas luchas pidiéndome que abrace sus causas. Me pregunto ¿qué causa por la que luchar? Y no lo he visto así.

Pérdidas en turbulencias que nos programan causas ficticias (¿?) que promueven emociones aparentemente reales. Las heridas son reales, pero las causas son interesadas. La causa necesaria permanece en la trastienda enmascarada. Y las gentes peleando entre ellos por sobrevivir, divididos en bandos resistiendo y defendiendo sus justificadas opciones; legítimas, comprensibles. Entretanto la batalla, el campo de batalla real siempre oculta tras el telón, siempre ocultándose y pospuesta. Sustituida por las innecesarias.

Me pregunto ¿dónde palpita el amor, la dignidad, la fraternidad, la igualdad, la solidaridad, la verdad, la autenticidad, la belleza, la bondad y la justicia? Trato de verlo más allá de mis sueños, percibiendo tan sólo como fantasmas desdibujados, diluidos. ¡La batalla que vale la pena siempre pospuesta!: ¡Por el humanismo!

Estos meses he reflexionado sobre el humanismo en los tiempos presentes, en la época convulsa que estamos viviendo.

Sin embargo el humanismo es la puerta que debemos cruzar. En su umbral estamos, nos susurra, nos llama, nos grita sin que lleguemos a oírlo inmersos en tanto ruido y confusión. Como marionetas representamos una función que no nos toca, seguimos un guión impuesto que no es el nuestro. Entretanto, los que organizan el tinglado se enriquecen a nuestra costa. En la función nos acusamos y nos peleamos ahora representando como víctimas en unos momentos y en otros como airados perseguidores.

Platón habló de Verdad, Belleza y Bondad y nos ofreció la fábula de la caverna de las imágenes ficticias mientras permanecemos encadenados en la caverna creyendo que tales sombras son la realidad. La fábula tras milenios sigue dándose por igual. Luego la oscuridad de la Edad Media en la que el todo estaba subyugado por el dogma y la verdad sólo podía ser aquello que encajaba con el dogma. ¡Cuántas vidas costó esa tenebrosa época! Con el Renacimiento apareció un humanismo que proponía que la razón debería liberar a las gentes. Con ella pareció que se disipaban las tinieblas, pero esa razón rompió asimismo la integridad de los pensadores. La razón impulsó el empirismo y se consideró que lo que no era comprobable con los sentidos objetivos no era de valor. Caímos en el materialismo y el mecanicismo, en el culto de hacerse a sí mismos, destacar entre los demás, en codiciar el propio engrandecimiento apoyado en la posesión material (dinero= poder) Y así nos ha ido. La creatividad por un lado, las creencias por otro y por encima de todo el dominio sobre el mundo y su explotación interesada (esclavitud productiva, económica…). Aparecieron los estados modernos con sus guerras y conquistas para obtener materias primas con las que hacer lucro. Nuevamente clases oprimidas y explotadas, pero el materialismo extendiendo sus tentáculos y concibiendo al mundo como una máquina en un aparente progreso y con riqueza de unos pocos a costa de muchos (pueblos, continentes, obreros…). Hubo intentos de ajustes evolutivo estructurales (revoluciones, revueltas, guerras…), pero lo sustancial permaneció inalterado. La llamada de Libertad, igualdad y fraternidad encendió muchos corazones. Hubo algunos cambios de mentalidad, pero lo sustancial simplemente permaneció en la trastienda. La humanidad, el Nosotros, no fue entendida y como en la obra “El gato pardo” “todo tiene que cambiar para que nada cambie”. El Nosotros dividido en innumerables contiendas nos matamos como carne de cañón por la libertad.

Como “Nosotros” seguíamos siendo marionetas en una trágica función de sangre y miseria. Y llegamos a la actualidad a la actualidad, el Nosotros más empobrecidos en un mundo de pocos ricos financieros que se han adueñado de casi todo (finanzas, comercio, consumo, producción, medicina, países y gobiernos) y pretenden hacerse con el pleno control de mundo global.

El Nosotros sigue siendo una masa enfrentada, asustada, frustrada, confusa persiguiendo conquistar y hacerse con las migajas en feroz competencia. La Naturaleza envenenada amenazando esterilidad. La minoría dirigente no contentos con el control financiero, militar, mediático, político, de alimentos y del mercado, ahora trata de hacerse con el agua y pretenden vendérnoslas por un precio. Y Nosotros como animalitos asustados tratando de movernos, en pánico, por un laberinto.

Nosotros convertidos en innumerables yoes y en grupúsculos identitarios en pugna y competencia para liberarnos de la opresión de la que somos víctimas. Un Nosotros sin cuerpo, fragmentados en millones de conciencias moviéndonos como pollos descabezados. El humanismo hoy consiste en darnos cuenta que constituimos un “Gran Nosotros”, un poderoso cuerpo vivo y consciente que solidariamente debemos sentirnos “Uno” en diversidad y que juntos, unidos, somos el “Poder” en vez de víctimas de opresión.

La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad ya es nuestra si así lo creemos y ante el Nosotros la opresión de unos pocos es irrisoria.

Debemos entrever entre las brumas nuestra realidad, tratar de hacerla presente y proclamarla. Somos hijos del Planeta y debemos cuidarlo y protegerlo; es nuestro hogar y el de las futuras generaciones. Somos hermanos ante todo, constituimos una gran familia global que se ama y respeta. Pensemos que sólo es veraz algo cuando nuestro bien lo es asimismo el de todos los demás. No nos dejemos engatusar por los juegos de prestidigitación que nos plantean y exijamos a nuestros actuales representantes que cumplan en las instituciones nuestras demandas justas y necesarias (locales, nacionales, internacionales, globales) y que pronto ya no sean nuestros representantes, sino los delegados y portavoces de nuestra voluntad.

Es necesario pensar, razonar y sentirnos que constituimos un organismo único soberano; hijos del planeta que debemos cuidar y proteger, no sólo por ser nuestro común hogar, sino nuestra Gran madre de la proviene todos aquellos recursos y abundancia a la que tenemos pleno derecho. Somos Uno con el planeta, somos Uno como humanidad y siendo Uno tenemos el poder de transformar nuestro mundo. Por las luchas de nuestros ancestros, por las que realizamos ahora y por el bienestar de nuestras generaciones jóvenes y venideras. Se precisa una masa crítica en ello, y puede producirse un salto cuántico.

La actual espiritualidad ya es el “Nosotros” y que “Otro mundo es posible” (Altermundismo). He aquí la “Revolución humanista” de Hoy que, comprometidos, debemos realizar ¡Ya!

 

Ernesto Cabeza  Salamó, 13 de Junio de 2021.







domingo, 11 de abril de 2021

"Primeras visitas a la Tierra por seres superiores"

 



"Primeras visitas a la Tierra por seres superiores"

 

Es mi deseo compartir este artículo de Michael Newton que se publicó en la revista Fate en marzo de 2001. Como psicólogo, psicoterapeuta e hipnoterapeuta desde principios de 1980 he utilizado la hipnoterapia regresiva dentro de procesos psicoterapéuticos. Cuando conocí la obra de M. Newton, se abrió ante mi una nueva perspectiva en el hacer psicoterapéutico enlazando con lo transpersonal. Su primer libro “Vidas entre Vidas” y luego reeditado como “El viaje de las almas” (en inglés Journey of Souls) es, sin duda, un libro transformador e influyente en la moderna hipnoterapia regresiva. Así que adopté este procedimiento en mi hacer profesional: la regresión espiritual.

Creo que cualquier persona que haya leído este libro desde una mentalidad abierta, ha obtenido una visión transformadora del sentido de la vida. Representa un reto en el pensamiento occidental y su aplicación en diversas disciplinas humanas. Hay que entender que el término alma, tal como se aplica en la hipnoteraria newtoniana, no coincide con las descripciones religiosas comunes del mundo occidental; los humanos somos almas que acceden a experimentar la vida para desarrollar su inmenso potencial de sabiduría, amor y poder creador. Nuestros recuerdos como entidades inmortales pueden recordarse y así comprender el significado de nuestros retos y desafíos tanto en la vida actual como en las pretéritas. También nos permite entrever la finalidad de la existencia espiritual como una senda de fusión plena con la “Fuente” que es asimismo el punto de partida de todo lo Creado en el Universo.

 

Cuando se lee este articulo se aprecia una diferencia respecto a sus libros, presenta los relatos de los escasos testimonios obtenidos directamente por almas, ahora humanas, que se encarnaron en visitantes de otros mundos en la Tierra en tiempos muy pretéritos de nuestra humanidad. Aportando refuerzo testimonial a los investigadores de las antiguas culturas y la posible influencia de razas extraterrestres. Son testimonios ofrecidos por boca de los propios visitantes. ¿Leedlo y fascinaros con ello!

 

Ernesto Cabeza Salamó.             Abril de 2021



"Primeras visitas a la Tierra por seres superiores"

Michael por Newton

En mi práctica de hipnoterapia como regresionista espiritual, llevo a la gente común a sus vidas entre vidas, donde recuerdan una existencia como seres espirituales. Mis clientes también pueden recordar sus experiencias en muchos cuerpos físicos en vidas anteriores en la Tierra. Algunos incluso informan haber vivido en otros mundos antes de que comenzaran sus reencarnaciones en la Tierra. Mis dos libros, Journey of Souls (1994) y Destiny of Souls (2000) están dedicados principalmente a estudios de casos de la vida de nuestra alma en el mundo espiritual. Si bien he hecho referencia a casos seleccionados de clientes que han estado en otros mundos, no he escrito sobre los recuerdos que algunos clientes tienen de visitar la Tierra hace mucho tiempo en cuerpos extraterrestres de una cultura superior.

Michael Newton


La razón por la que he evitado estas historias en particular es que considero que tales relatos de ciertos sujetos de hipnosis son anomalías. Viajar dentro de una nave espacial alrededor de nuestro universo físico no es parte de los recuerdos habituales de vidas pasadas que la mayoría de la gente tiene. Esto es especialmente cierto en las visitas anteriores a la Tierra. Francamente, solo una persona entre cientos en mi práctica me vuelve a comentar que una vez visitaron la Tierra en una nave espacial extraterrestre. Esta es una muestra demasiado pequeña para una verificación comparable.

Normalmente, cuando doy una conferencia sobre eventos que le han sucedido a personas en existencias anteriores, tiene que haber dos factores presentes: Los informes deben ser consistentes y deben provenir de un alto volumen de clientes. Porque estos criterios no existen con respecto a las visitas tempranas de extraterrestres a la Tierra por algunos clientes, solo he dado una conferencia sobre este tema al público. Esto me lo pidieron en el 9º Congreso Internacional OVNI en Nevada el año pasado. Aunque creo que mi información sobre las visitas de extraterrestres a la Tierra es incompleta, fue bien recibida por esta audiencia de entusiastas de los ovnis. Por lo tanto, sentí que los pocos informes que tengo de personas en hipnosis profunda que recordaban haber visitado la Tierra desde otro planeta al principio de nuestra historia serían de interés para los lectores de la revista FATE.


Un avistamiento

Mi renuencia a hablar sobre este tema no proviene de negar la existencia de ovnis. Como astrónomo aficionado, soy especialmente consciente de que nuestro universo tiene más de 100 mil millones de galaxias, cada una de las cuales tiene miles de millones de estrellas. Si menos del uno por ciento de todos estos soles tuvieran vida inteligente en planetas que orbitan alrededor de ellos, estos mundos se contarían por millones. De hecho, mis sentimientos sobre la existencia de vida altamente inteligente en otros mundos fueron validados por mi propia experiencia el 16 de octubre de 1973, durante una semana de importantes avistamientos de ovnis en todo el país. En esa fecha, alrededor de las 10 pm, me paré con un grupo de personas en Thousand Oaks, California, y vi un OVNI que viajaba quizás a 1.500 millas por hora hacia nosotros desde el este, a unos 500 pies del suelo. A medida que se acercaba, pude ver una línea punteada de luces naranjas a la mitad de un disco ovalado. Después de que el OVNI nos pasó silenciosamente, hizo un giro en ángulo recto hacia arriba sin disminuir la velocidad. Hubo un brillo verdoso de la nave antes de que desapareciera de la vista. Un piloto de aerolínea parado cerca de mí comentó: "No hacemos nada como eso".


Parte de lo que presenté al Congreso OVNI fueron citas de casos que involucran dos tipos de visitas a la Tierra:

Una breve visita
(hace más de 200.000 años)

“Mi mundo natal estaba en un sistema estelar llamado Suran, que no está en esta [nuestra propia] galaxia. Estábamos buscando un lugar para dejar nuestra semilla y encontramos la Tierra muy hermosa. La Tierra era única en su belleza y potencial de evolución. La gente aquí era… tan primitiva… subhumana… como animales… pero no tanto. Nuestra misión era fusionar nuestra energía con la de los habitantes locales para concienciarlos. No se pretendía que protagonizáramos y colonizáramos como una raza separada. No fue agradable emparejarnos con estos primitivos, pero sentimos que era nuestro deber elevar su conciencia. Éramos altos y muy delgados mientras que ellos eran muy bajos con mucha densidad. Debo decirles que, como una de las hembras, no me atreví a aparearme con machos terrestres, pero algunas de mis hermanas sí lo hicieron, al igual que algunos de nuestros hombres. Me avergüenza decirles que no permitiría que la gente de la Tierra me tocara, aunque me enseñaron a respetar todas las formas de vida. Preferí solo la enseñanza. Estas personas de la Tierra no tenían un lenguaje significativo y no construyeron estructuras importantes en los primeros tiempos. Sin embargo, eran fuertes y no nos tenían miedo. Éramos una curiosidad para ellos. Los ayudamos por un tiempo y luego nos fuimos para siempre. Finalmente, les pedí a mis maestros espirituales que me permitieran terminar mis encarnaciones en la Tierra como humano hace unos 5,000 años ”.

Colonización total
(hace unos 150.000 años)

"Vengo de un sistema estelar llamado Pladia [en nuestra galaxia]. Era un planeta un poco más grande que la Tierra con una atmósfera y una topografía similares, excepto que nuestro océano solo cubría el 40 por ciento de mi mundo natal. Podíamos respirar el aire de la Tierra fácilmente y por eso nos quedamos un grupo. Nuestro planeta estaba superpoblado. Después de casi un año, nuestra nave estelar se fue y ya no regresó. No nos apareamos con los primitivos aquí al principio, pero luego nuestros colonos se volvieron perezosos y comenzaron a perder la tecnología que habíamos traído. Finalmente, nos asimilamos con los habitantes locales. Me emparejé con un pastor de cabras y fue repugnante para mí, pero necesario porque no queríamos que los vestigios de nuestra raza se extinguieran después de que se perdiera el contacto con nuestro mundo natal ”.


En la conferencia OVNI también cité un tercer caso de un cliente que informó haber sido testigo de un equipo de exploración OVNI cuando revisamos su vida pasada en Egipto alrededor del 2500 a. C. Aquí hay un extracto de ese caso: “Yo era un sumo sacerdote y esta gente entró con un enorme barco plateado. Tenían frentes prominentes, ojos grandes y eran de baja estatura. Mostraron poca emoción y fueron pacíficos con nosotros. Fue el momento en que empezamos a construir pirámides y nos ayudaron porque eran grandes arquitectos. Debido a que su barco nos asustó, pronto se lo llevaron y pudimos ver su ir y venir solo como luces brillantes en el cielo. Después de aproximadamente un año se fueron y nadie los volvió a ver ”.



Por supuesto, estos informes, y otros que he visto a lo largo de los años, podrían indicar que la estructura genética humana tiene una variedad de orígenes en oposición a un solo precursor evolutivo. De hecho, los arqueólogos han encontrado recientemente cráneos humanos tanto modernos como primitivos que existían simultáneamente. Aun así, la comunidad científica tradicional negaría la coexistencia temprana de cualquier otra raza inteligente con los nativos de la Tierra.


Descripciones de otros mundos

Otro aspecto intrigante de estos informes poco frecuentes sobre visitas terrestres es la información de aquellos clientes que son capaces de recordar algo sobre la ubicación de sus mundos de origen. El universo es vasto, pero siempre busco descripciones que puedan incluir constelaciones relevantes en nuestro cielo nocturno. En aquellas ocasiones en que un sujeto habla de una vida pasada en una cultura alienígena altamente tecnológica, rara vez se informa que estén en nuestra galaxia. Pero hay excepciones.


Tengo registros de algunos casos en los que, bajo una sugerencia post-hipnótica, los clientes señalarán estrellas en el grupo Big Dipper (Ursa Major). El grupo de siete estrellas no es solo una alineación astronómica casual de estrellas no relacionadas. Algunos de ellos tienen un promedio de 80 años luz de nuestro sol. El cliente en el tercer caso ubicado arriba me dijo: "Durante la construcción de las pirámides, mi barco salió de una estrella en el mango del Big Dipper". Algunos años después de este caso, vi un artículo de periódico de un egiptólogo de la Universidad de Cambridge que decía que la alineación precisa de norte a sur de la Gran Pirámide en Giza no se basaba en Polaris, el comienzo norte hoy, sino en Mizar en el mango de la Osa Mayor, que se utilizó "como una plomada" para las mediciones alrededor del 2500 a. C.

Otro cliente, que informó haber sido un visitante espacial durante este mismo período egipcio temprano, me dijo que provenía de un sistema en Big Dipper llamado "Helis", que era la forma en que deletreaba la palabra durante nuestra sesión. Más tarde, después de estudiar una de mis referencias celestiales, me sorprendió descubrir que Mirak en la Osa Mayor era conocido en el mundo antiguo como Helice. En otros volúmenes históricos, descubrí que los egipcios de dinastías posteriores, así como los primeros europeos, llamaban a la región de la Osa Mayor "el lugar de los carros".


En mi trabajo con las almas, nunca he visto evidencia de ninguna forma de transmigración de formas inferiores de vida animal o vegetal a una forma humana. Cuando las almas en cuerpos humanos describen encarnaciones en otros mundos físicos, todos estos planetas parecen tener clasificaciones similares de seres altamente inteligentes. Si los informes que he citado anteriormente realmente tienen una base en la verdad, aparentemente las culturas más antiguas de nuestro universo sabían que la Tierra tenía el potencial de una forma de vida superior. 

Michael Newton


Michael Newton, Ph. D.,  tenía un doctorado en consejería, era un hipnoterapeuta maestro certificado por el estado en California y era miembro de la American Counseling Association. El Dr. Newton falleció en 2016.








jueves, 1 de abril de 2021

El Amor del Ser. El Amor Incondicional.


El Amor del Ser. El Amor Incondicional.
 

Hago referencia a cualquier fenómeno energético u objeto amado; dentro de lo cual destaco en gran modo el amor a personas ya sea en su globalidad o a los posibles aspectos y manifestaciones.

La excitación corporal nos hace sentir ligeros y cuando se refiere al amor, esta sensación la sentimos directamente en la zona del corazón, sólo ver o pensar con alguien amado hace que el corazón se sienta más ligero y lata más rápido, o incluso que de un brinco. Con un grado alto de excitación la sangre fluye hacia la superficie del cuerpo, los ojos brillan, el tono de la piel mejora, los movimientos son más espontáneos, las manos están más calientes, el cerebro se activa y el corazón late más rápido. El cuerpo está en un estado de expansión y la carga o excitación es intensa en la superficie del cuerpo. La emoción del amor produce el efecto más saludable en el cuerpo y personalidad: irradia alegría. El medio influye; si se muestra acogedor, positivo y vitalista; la sangre se precipitará hacia la superficie y la propia persona se lanzará a establecer contacto. Simultáneamente este movimiento a favor del contacto engendra sentimientos de afecto y placer, y si la excitación es más intensa, sentimientos de amor y alegría. El afecto y el placer son inseparables, podemos afirmar que amamos lo que produce placer. El amor existe dondequiera que hay placer y deseo de proximidad. Aunque en términos de relaciones de pareja, las hay, y son bastantes, que les resulta mucho más fácil excitarse que transformar esta excitación en el placer y satisfacción que resultan de la descarga plena de esta excitación (besos, abrazos, caricias, amor sexual).

Uno de los problemas con que nos encontramos al tratar del amor es que esta palabra describe dos sentimientos distintos, ambos originados en el corazón. Uno es el anhelo de proximidad que surge de la necesidad (es un tipo de amor propio de la infancia, con un tono algo desesperado porque persigue atar a la otra persona); el otro es el deseo de cercanía emergido de una plenitud del corazón que es maduro (no trata de atar, sino de fusión y tanto el que ama como el amado quedan libres). En el adulto el primero es de índole mental mientras el segundo es propio del yo (personalidad).

Dicho esto, con esta salvedad, se podría definir el amor como la expansión del yo, de la persona, de la identidad. En relación con la identidad se entiende tomando como ejemplo el deseo de muchos padres de preferir o desear padecer ellos problemas, dolor o enfermedad antes que verlos en sus hijos (se prefiere sufrir uno mismo que ver sufrir a la persona amada.

El amor se puede considerar como un estado afectivo-emocional y cognitivo que se contacta y expresa conforme al tipo de necesidades, motivaciones y meta motivaciones por satisfacer en asociación con las creencias asumidas en la identidad y sus consecuencias comunicativas.

En primer lugar consideremos lo siguiente. El ego tiene sus necesidades, el Yo sus motivaciones y ambos pueden tener una relación conflictiva en la mente, a más están los valores del Ser.  Se trata de armonizar la mente con el Ser.

El punto de partida es el humanista, cuando más allá de la supervivencia y subsistencia, la persona muestra un aspecto motivacional considerando que tiene derecho a ello y le proporciona satisfacción y conocimiento; que las personas se agrupan y asocian para favorecerse y satisfacer estas motivaciones que devienen en necesidades y que con independencia del aspecto de género se consideran en igualdad y bondad los unos con los otros. Y así, en lo sexual, es posible unir amor y sexo pues lo que importa es la entrega mutua.

Cuando estas condiciones no se dan en un mínimo, el amor está plenamente condicionado y mediatizado por las estructuras culturales y morales en su parte internalizada. Es difícil considerar genuino amor cuando la misma persona que lo enuncia se cree poseedor de… u objeto de posesión de… aquella persona a la que declara amar. Puede darse atracción, admiración, afecto; pero dentro de una conflictiva ambivalencia. Lo que les une es un acuerdo para sobrevivir o subsistir con el individuo o grupo que se ama. Puede ser una intensa y potente vinculación afectiva, pero altamente condicionada. Se puede tratar de amor incuestionable que, incluso, compromete la vida y la muerte; pero comúnmente resulta frágil al estar condicionado por diversidad de factores. Se le llama amor de dependencia.

Sólo cuando se valora la identidad de cada cual como soberana e igual y la unión o fusión se realiza dentro de la motivacional y en afinidad de proyecto vital se puede hablar de amor genuino pero con tendencia o bajo la condición de necesitarse; es decir de completarse, de mutuamente apoyarse en la mutua satisfacción de necesidades y motivaciones. Tal afirmación se basa en “Soy si tú me quieres y tú eres a quien quiero” y aún sigue un posible listado de atributos (normalmente implícitos y latentes) a través de los cuales se cumple este acuerdo amoroso.

Pero esto no es amor desde el Ser. Ya vimos que Ser es “lo-que-soy” y también “lo-que-debo-ser”. Esta simultaneidad entre el hecho  y el ideal de ser. Es decir cuando el afecto, el medio y el fin es exactamente lo mismo.

Amor del Ser se define como ese sentir hacia (el objeto o fenómeno) que es tan grande y puro (carente de cualquier ambivalencia) que lo que se desea por encima de todo es su bien y no lo que puede hacer por mí. Es decir cuando ya no es un medio sino el fin en sí mismo. Ya no hay deseo en poder mejorarlo, ni embellecerlo; no se desea que sea de otra manera ni se puede comparar a nada. Se ama por lo que es y tal cual es. Ya que todo cuanto interfiera con esta consideración encierra en sí un componente de insuficiencia y por tanto la acción de dañarlo pues le proyectamos apetencias, deseos, anhelos, expectativas y reglas.

El amor del Ser siente al “objeto” amado (persona, animal, objeto o fenómeno) como algo ya perfecto, y nada puede mejorarlo. Cualquier intento de mejora ya es en sí un condicionamiento. Si alguien cree que su “objeto” o fenómeno amado puede mejorarse, entonces ya juzga o critica dándose un rol por encima del mismo, es decir de ego.

El hecho y lo-que-debe-ser es lo mismo, en fusión; y es completo en sí; por lo tanto es incondicional.

El verdadero amor del y desde el Ser no interfiere ni exige nada, se siente gozoso con él y lo puede contemplar como bello, justo, bueno y pleno. Queda dentro de una percepción que lo abarca en todo su conjunto.

Su estructura cumple armónicamente su función y por ello no se sujeta a análisis organizativo alguno. Lo que significa que este objeto, ser o fenómeno se mantiene íntegro y unificado, es decir que es “él mismo”.

Desde el punto de vista sintergico, el Ser (el Procesador Central) se funde de tal modo en el campo neural creado, con tal densidad informacional neuroalgorítmica, que en interacción con la Lattice (Campo Quántico) se realiza  un amplio patrón de interferencia en el cual la integridad y coherencia es sumamente elevada; es decir, se adentra en lo multidimensional y así se aúna lo estructural y lo funcional (el qué y cómo con el para qué). Dicho de otro modo: la energía como densidad y la energía como información resultan indistinguibles e inseparables en análisis.

Significa que dentro de su sencillez o complejidad, se valora todos sus aspectos (sean o no de importancia) y cualidades y que cada faceta o aspecto del mismo es adorable y maravilloso.

Se percibe el Ser (conocedor del Ser) en lo otro. Es el amante-del-Ser. En este caso, desde el-propio-ser se aprecian aspectos, características, cualidades, detalles que no se pueden percibir desde un posicionamiento distinto. El amante condicionado, sea cual sea el condicionamiento, no lo podrá advertir, pues presenta una ceguera perceptiva propia y dependiente de o de los condicionamientos mentales y/o egotistas que se presenten. Cuando se aprecia la dicotomía entre lo estructural y lo funcional, entonces puede desearse cambiar, modificar o mejorar la estructura en diversos aspectos (prácticos, estéticos, relacionales, simbólicos, etc.). Cuando la identidad funcional y su estructura se funden en una percepción holística, entonces, quien así lo percibe, “Ama desde el Ser”. Ya hemos visto que éste es el afán del auto realizante y el logro del auto realizado y más aún cuando más allá del antropocentrismo se produce el cosmocentrismo.


 


24 de marzo de 2021. Ernesto Cabeza Salamó.

 




domingo, 28 de marzo de 2021

El Ser y sus valores en Auto realización.

 


El Ser y sus valores en Auto realización.




En escritos anteriores plantee la cuestión de la auto realización asociándola a los valores que le son propios. Vimos las consideraciones asociándolas con los aspectos de la creatividad en sus fases primaria y secundaria y seguidamente abordé el tema de la importancia y los efectos de las experiencias cumbres.

Consideramos que en el proceso de auto realización se da la simultaneidad del “Ser” y “deber ser” y  como esto se da en la psicoterapia y en la educación humanista. Se dijo que “Ser” y “deber ser”, en la auto realización, resultan inseparables. Habiendo asentado esto veámoslo más a fondo ahora.

A la realidad la denominamos “lo que es”, nos esforzamos por mejorarla en lo que podemos como marco en el crecer en humanidad; por otra parte sentimos y consideramos lo que “Debe ser”, aquello ideal a lo que aspiramos y deseamos que se realice por considerarlo mejor, tanto en el ámbito personal como en lo colectivo. En lo que respecta a lo personal, forma parte de nuestro sentido existencial y es aquello que da sentido y significado a nuestra existencia. Ello nos implica en un esfuerzo personal y colectivo no exento de cierto conflicto que tratamos de armonizar. Nos pone en contacto con la tarea dificultosa que tiene que ver con nuestras expectativas “el cómo debería ser” la realidad en la que deseamos vivir y el “cómo es” la realidad en sí. Un aspecto apunta al posible devenir  y el otro nos pone en contacto con la imperfección a la que asistimos y percibimos y que deseamos mejorar o transformar.

Valores humanos

Si estamos centrados y arraigados en nuestra identidad organísmica, tenemos “los pies en la tierra” y nuestros anhelos asimismo están asentados en la realidad, diferenciando lo ilusorio de lo posible y probable. Para ello nuestra mente debe estar anclada en nuestro cuerpo, sin disociación, confiando en que nuestra visión de lo que “Debe ser” coincida de algún modo con la visión de nuestros conciudadanos. Esto no significa que se deba tener una mentalidad homogénea, sino la certeza que nuestras motivaciones son coincidentes y podamos alcanzar acuerdos significativos. Cada identidad es única, pero los valores humanos, estando sanos son coincidentes. Todos aspiramos a tales valores que vuelvo a enunciar: Verdad, Belleza, Compasión, Ausencia de contradicción, Justicia, Fraternidad, Colaboración, Respeto, Confianza, Honestidad, Bondad, Diversidad, Abundancia, Satisfacción, etc. Así la obtención y manifestación de la propia y genuina identidad está arraigada en la propia naturaleza y en la búsqueda realizable del “deber ser” y del propio “Ser”. ¿Quién con objetividad, claridad y discernimiento podría oponerse o resistirse a tal consideración? Sólo personas sujetas a directrices y dogmas rígidos se podrían oponer; es decir personas con firmes apegos, controladoras en sí mismos y para con los demás.

En la auto realización, con objeto de sentirnos íntegros debemos contemplar este aspecto para obtener estabilidad y armonía personal. Sentir y darnos cuenta de que vivimos en un mundo carencial, imperfecto, por mejorar; que crea incomodidad y conflicto, resulta en una potente motivación. Por ello uno de los valores que aporta y también que impulsa la auto realización es la aceptación; no como resignación, sumisión o acatamiento, sino como una dialéctica personal. Nuestra autoexigencia de perfeccionamiento y mejoramiento choca irremediablemente con la realidad en la que vivimos con sus imposiciones restrictivas causantes de incomodidad e incluso pesar. Hace falta lograr una comprensión entre nuestra imagen idealizada de cómo deseamos que sea el mundo y el cómo se nos presenta. La contradicción de que nuestra aspiración ideal no coincide o no pueda ser compartida por la masa humana con la que convivimos; incluso lo que reconocemos que somos está distante de lo que consideramos que “deberíamos ser”. Cada cual puede tejer una utopía, pero debemos quedar satisfechos y agradecidos si lo que podemos lograr es nuestra eutopía (el lugar en el que nos encontramos y sentimos bien en la actualidad). Así, pues, tanto en el ámbito de la terapia como en el ámbito de la educación se hace imprescindible pasar por un proceso de aceptación personal y social o cultural. Esta aceptación es el cimiento sobre el que construir algo mejor.

La aceptación parte del reconocimiento del horror de lo que la realidad (lo que es) nos produce en el permanente tránsito hacia lo que “debe ser”. En este conflicto pasamos de la indignación y rebeldía a la resignación y como tal proceso nos parece injusto, elaboramos y caemos en la cuenta de que después de todo, nuestra realidad y la del mundo en que vivimos, no está tan mal. Hay que tener en cuenta que la manifestación natural del impulso vital nos confirma que absolutamente todo está en permanente flujo de cambio ofreciendo posibilidades de las cuales algunas son probables y que la consecuencia de esos impulsos significa evolución permanente de nuestro conocimiento, y su plasmación en la cultura asimismo recreándose.

Es realmente humano y comprensible sentirse que en muchos aspectos el mundo nos resulta fastidioso a pesar de amarlo. Experimentamos esta comprensión si renunciamos a nuestra tendencia egotista (nuestra forma de interpretar la realidad que debe ser igual para los demás) de juzgar y censurar las inconsistencias y contradicciones respecto a lo que “debería ser”. La compasión es un elemento importante de este proceso de maduración. Se trata de darnos cuenta de que puntualmente y transitoriamente consideramos que nosotros somos  y que el mundo es asimismo aceptable tal como se nos muestra. Me explico: se trata de vernos y observar el mundo que, a pesar de sus deficiencias, es hermoso, extraordinario y digno de amor.

Esto ocurre en el aquí y ahora. Nuestra experiencia subjetiva de querer y desear se funde entonces con la experiencia asimismo subjetiva de sentirse satisfecho, de estar en acuerdo con lo que somos y tenemos el objetivo de encaminarnos a lo que “debe llegar a ser”. Es la experiencia que acontece cuando recapitulando nuestra vida hasta el momento presente concluimos que hay una identidad entre lo querido y lo inevitable. No hay que esperar a verse en el tramo final de nuestra existencia o en el momento de sentir la proximidad de la muerte para caer en la cuenta de ello. Toda terapia es, de algún modo, una pequeña muerte y ante ello el ideal del yo y el y real tienden a encontrarse y fundirse. Esto aparece claramente en la relación conflictiva entre las generaciones jóvenes y las ancianas. Si lo consideramos y los tenemos en cuenta, más allá de la cantidad de vida transcurrida con sus experiencias y de la sabiduría adquirida, podemos posibilitar el respeto propio y el amor por nosotros mismos. El mundo en que nos toca vivir es digno de amor y así, liberándose de la presión del “deber” nos ofrece la posibilidad de abarcar y disfrutar de lo que es. Sabiendo que la motivación es siempre mejorar lo presente para el bienestar de nuestra vida y la de los demás, ya se trate de las generaciones venideras. Tengamos en cuenta que si nos desilusionamos  con lo humano al contemplar el punto en el que nos encontramos, esto mismo nos indica que albergamos ilusiones o expectativas que no pueden realizarse o soportar lo que vivimos en el día a día; es decir que tales expectativas son falsas e irreales.

No lograr esta fusión entre el ámbito de expectativas y el mundo (propio y general) que se da (real) nos conduce a la depresión e impotencia, a la amargura. Si consideramos este mundo como malo, sucio, mezquino, subhumano, entonces nosotros mismos nos convertimos en sucios, mezquinos y poco humanos. Por ello, el crecimiento en humanidad propia supone una redefinición en un criterio de mayor autoaceptación y así reducir la distancia entre lo que es y lo que debe ser.

La fusión en cuanto a valores humanos se presenta en dos direcciones. Por un lado, como se ha indicado con anterioridad, se trata de mejorar lo real para que se acerque a lo ideal y, por otra parte, asimismo reducir lo ideal para que se aproxime a lo real. Se trata de conseguir el balance armónico de ambos valores, es decir dar cumplimiento en sí del Tao, tal como se expresa y manifiesta en el texto básico taoísta del “Tao te Ching” de Lao Tse. Sirva esta cita del mismo:

Lao Tse

“Cuando contemplamos algo y lo vemos bello,

algo, en cambio, resulta feo.

Cuando contemplamos algo y lo vemos bueno,

algo, en cambio, resulta malo.

 

El ser y el no ser se crean mutuamente.

Lo difícil y lo fácil se apoyan mutuamente.

Lo largo y lo corto se definen mutuamente.

Lo alto y lo bajo dependen mutuamente.

El antes y el después se suceden mutuamente.

 

Por ello, el Maestro actúa sin hacer y enseña sin decir.

Las cosas surgen y él deja que vengan;

las cosas desaparecen y él deja que partan.

El Maestro tiene, pero no posee;


actúa, mas no espera nada.

Cuando su obra termina, la olvida;

por eso es imperecedera.”

 

Tao te Ching. Capítulo 2.


Darse cuenta de esta dialéctica nos induce a una tercera vía; manifiestamente expuesta en la anterior: La conciencia unitiva. “Se trata de la capacidad de percibir simultáneamente en “lo que es” su particularidad y su universalidad. Es decir de verlo a la vez en el “aquí y ahora” y también como eterno. Dicho de otro modo, el ser capaces de captar lo universal en y a través de lo temporal y momentáneo.” (A. Maslow).

Lo explico para su mejor comprensión: Toda persona tiene un potencial, del que en gran parte es desconocedor. Tal potencial le permite poder llegar a ser algo grande; deberíamos afinar la sensibilidad para poder captar este potencial en nosotros mismos y en los demás y maravillarnos por ello. El proceso de auto realizarse es ponerlo en práctica. Cualquier terapeuta en su actividad y cualquier educador debería poseer esta percepción unitiva, y así ser verazmente  terapeuta o educador. Ha de manifestar esta apreciación incondicionalmente positiva. Ha de darse cuenta que el paciente o educando es un ser único y sagrado y, al tiempo, entender que resulta funcionalmente imperfecto y que precisa mejorar.

A cualquier ser humano debemos aplicarle este presupuesto, a pesar de las horribles acciones que haya podido cometer. A pesar de sus errores y patologías, debemos captar este aspecto sagrado junto al profano. Ya sabemos que en uno mismo existen férreas defensas que dificultan el contacto con el ser y nos colocan como reactivos y en defensa ante lo que nos duele y amenaza; que tenemos heridas y traumas que han dañado el contacto con nuestro ser originario y consecuentemente sentimos temor y enojo ante tales injusticias, conduciéndonos a un victimismo y también a la hostilidad, resentimiento, rencor y desconfianza. Pero el “Ser” subyace en nuestra profundidad subconsciente. Aunque haya dificultades para contactar con él, éste existe y podría manifestarse al ser potencial. Para lograrlo, para conseguir esta fusión, no es necesario esperar o experimentar experiencias cumbres.

Algo parecido ocurre en la dicotomía entre actividad-como-medio y actividad-como –fin. Es decir una actividad que valga la pena puede convertirse en algo sacralizado, convertirla en un fin, en un valor por sí misma. Aquí tenemos otro modo de fusión de hecho y valor, al transformar un hacer en un fin y así ese hacer adquiere rango de valor y ambos aspectos quedan unidos. En muchas ocasiones nos encontramos en esta situación; como cuando elegimos formarnos en una profesión y debemos aceptar una actividad laboral distinta a ella y descubrimos que vale la pena y da sentido a este momento o fase de la vida.

Otro aspecto relacionado con los valores es el siguiente. Los hechos “lo que es” en cuanto a fenómenos no son eventos aislados o concretos. Adquieren sentido y significado en relación con la sucesión de los mismos. Hay antecedentes y hay también consecuentes. Están inmersos en una direccionalidad. Una cosa o evento conduce a otra cosa o evento y aborrecemos el que exista un vacío en su secuencia. Tratamos de llenar ese vacío de alguna manera (fantasía, creatividad, lógica, etc.).Así pues los hechos  (lo que es) sugieren o insinúan lo que les sigue en algún sentido. Lo que nos parece como incompleto nos empuja a completarlo, esa secuencia, ese vacío empuja a algo nuevo que de cierre a esta vivencia. Se ajusta a las leyes de la percepción de la psicología de la Gestalt. Es una motivación, y como tal se hace necesaria. Es algo activo, es yang por así decirlo. Así pues la creatividad se asienta en una sensación de dirección hacia algo más. La percepción de “lo que es”, en tanto que puede ser completado o mejorado nos conduce a “lo que debe ser”. ¡Atentos! Esta necesidad de completar, de llenar ese vacío, también lo puede hacer nuestro sistema de creencias  egótico y su marco interpretativo neurótico, y entonces perdemos el contacto con el ser y el complemento se aleja de lo saludable y auto realizador. 

En este punto se nos hace evidente la referencia a la ley del karma; y como estando en contacto con el ser o distantes de él generamos “lo que debe ser” integro, humano o desconectado del humanista y generador de conflictos y confusión cognitiva (es decir un contravalor). Así entendemos que este factor vectorial (dirección a completarse) es en sí mismo un valor, por lo menos, un puente entre hecho y valor. Puede aparecer lógico y parecer como natural, pero precisa, en tanto a una finalidad, de un componente ético. Así se plantea la cuestión de si los fines (el debe ser) tienen que ver con otros valores catalogados como como favorecedores de humanidad, es decir, éticos (que sea bueno para mí y los demás). Ello nos tiene que hacer reflexionar sobre el rol de aspectos como la ciencia, la tecnología, la economía y la política. No puede tratarse de algo neutro y avalorativo, sino de si esa direccionalidad cumple como antecedente y consecuente con finalidad valorativa y ética (en términos orientales si genera buen o mal karma). Desde este punto de vista esta sucesión vectorial (de un hecho se dirige a la consecuencia de algo mejorado), esa investigación científica o tecnológica, esa maniobra económica o política debe tener una dirección valorativa (es decir ética), pues de no ser así sería doctrinaria y egoísta, al servicio de intereses personales o corporativos de tipo egoísta y por tanto de explotación y abuso. La pregunta es ¿se dirige a valores (lo que es y debe ser) o a contravalores (lo que no debe ser para los demás y comporta satisfacción a mi ego)? Aquí se considera la vieja sentencia de si “los fines justifican los medios”. La cuestión en su valoración es si esos fines se proponen como autocráticos y despóticos, o como auto realizadores (véase el escrito Prehumanismo, Humanismo, Auto realización. 10 abril de 2020).

En este punto se abre otro aspecto importante a considerar: ¿Los hechos (lo que es) crean los deberes (lo que debe ser)? Cuando un hecho (lo que hacemos o conocemos) se ajusta a lo que es claro, objetivo y verdadero e inconfundible, mayor calidad adquiere su “deber ser”. Es una fuerza vectorial que impulsa y hasta obliga. Cuanta más claridad tiene una percepción o fenómeno, más se convierte en un “deber” y de igual modo, buscando la excelencia, nos conduce a la acción consecuente. Y exige cierta clase de acciones y no de otras. Para ello es necesaria una información clara y veraz; sin evasivas ni tretas de ocultamiento o distracción: dicho de otro modo sin intención de confundir o generar confusión. En este instante es imposible no hacer referencia a las negligentes políticas imperantes hoy que hacen de la  desinformación y la confusión una manipulación intencionada conducente a populismos reaccionarios de tipo, por lo menos, despóticos.

Esto significa que cuando “algo es suficientemente claro, cierto, verdadero, real, más allá de toda duda, su propio carácter de exigencia, sus propias adecuaciones. “Pide” cierta clase de acciones y no otras” (A. Maslow, La personalidad creadora, pág. 150).

Cuando los criterios surgen de la aspiración de auto realización, entonces ello mismo conduce con mayor facilidad a acciones (hechos). Así se consigue una decisión ética segura. Como ejemplo nos sirve el considerar un buen diagnóstico médico, lo que conduce a la seguridad del mejor tratamiento; teniendo en cuenta lo que este tratamiento implica, que, en ocasiones, comporta molestias y riesgos. Así lo que se “debe hacer” es al mismo tiempo racional y ético, lo que no significa necesariamente indoloro. Lo que la verdad pide es “lo que debe ser”. Ya Sócrates nos dijo que ninguna persona escoge voluntariamente lo falso o malo en lugar de lo verdadero y bueno. Así, sólo la ignorancia posibilita la elección errónea; y la falta de contacto con el propio ser es un tipo de ceguera que genera esa ignorancia.

Las personas auto realizadoras perciben sanamente la realidad y la verdad (en tanto que les guía el contacto con el ser) y por ello tienen bastante claro el bien y el mal por lo que consecuentemente toman decisiones éticas con mayor rapidez y seguridad que otras personas no implicadas en su auto realización. Ello no exime el riesgo de error. Es decir tienen clara percepción de valores y les conduce a la clara percepción de hechos, ya que en ellos “Ser” y “Deber ser” es una misma cosa como ya hemos visto. Así todo aquel que conoce y contacta con el Ser actúa con mayor certidumbre y toma decisiones éticas.

Hablamos de la persona auto realizante y por ello sana, satisfecha, como mínimo en el tercer nivel según lo expuesto en el post Prehumanismo, Humanismo, Auto realización. A las personas que aún no se sitúan en dicho nivel (3) se les puede describir utilizando los términos del post como personas que perciben lo que es, pero presentan algún tipo de ceguera para lo que debe ser. Por ello los aspectos de ego y conflictos con la ética se dan y los confunde. No se dan cuenta de lo que debe ser, es su autenticidad y verdad de su ser; están invidentes en grado diverso para ello. Si una persona no alcanza a percibir “lo que es”, ya vemos que su mente está alienada de sí misma y del mundo que la rodea.

La facilidad ética de los auto realizadores y auto realizados proviene directamente de un incremento de la percepción-de-lo-que-es, de la percepción de-lo-que-debe-ser, o de ambas. Percibirse a uno mismo desde el Ser y reconocerlo como otro u otros seres es manifestar la compasión y favorecer la empatía; considerar los valores que se están descubriendo en sí y del potencial en valores del resto del mundo es un tipo de amor, creatividad y posibilidades inmensas en la ética. La ceguera para-lo-que-debe-ser se entiende asimismo como una ceguera para lo potencial, para las posibilidades ideales y para contemplar la propia eupsiquia y consecuente eutopía.

Concluyo este apartado citando nuevamente a A. Maslow sobre este tema: “La ceguera ante las posibilidades, cambios, desarrollo o potencialidades futuras conduce inevitablemente a una filosofía del status quo, en la cual “lo que es” (que abarca todo lo que existe o puede existir) debe tomarse como norma. La simple descripción no es, (…), más que una invitación a ingresar en el partido conservador”.

Para él y los humanistas, la descripción a-valorativa (es decir sin que resuenen los valores del Ser) es, entre otras cosas, simplemente chapucera. A esto W. Reich añadiría mucho más en cuanto a estructura caracterial y aludiría a la “Plaga emocional” como refleja en su entrañable libro “Escucha pequeño hombrecito”.

De lo profundo de nuestro ser, surgen ciertas voces susurrándonos lo que está bien para nosotros; son llamadas íntimas a las que valoramos y escuchamos porque nos guían y moldean. De acuerdo a Michael Newton serían las sugerencias de nuestro guía espiritual. La persona sana, en auto realización las valora y aprecia porque manifiestan su ser como una intuición e inspiración. No es así con las personas insanas, que temen esas voces como reproches, temores, culpabilizadoras, obsesivas, e incluso como caóticas, contradictorias y causantes de confusión.

Las personas auto realizantes descubren con satisfacción placer y asombro cómo estas entrañables voces desde el Ser, cuando se les presta atención, les sugieren cómo actuar mejor respecto a ellas mismas, para ello es imprescindible guardar silencio (metal) siendo receptivas y no interferir ni exigir; dejando que acontezcan con naturalidad.

Del mismo modo los hechos “lo-que-es-y-curre” también nos comunicarán y aportarán conocimiento quedamente. Para oír la voces-de-los-hechos es necesario permanecer en silencio, escuchar receptivamente. Maslow le llama “actitud taoísta” (en silencio, con quietud, escuchando plenamente el asunto-entre-manos). Esta actitud taoísta es asimismo coincidente con diversas actitudes meditativas y contemplativas procedentes de diversas tradiciones espirituales.

Nuestra mente procesa la información disponible en inmensidad de aspectos y les da un significado interpretativo, dentro del cual está nuestra parte reprimida subconsciente que, asimismo, denominamos “sombra” u “oscuridad personal”. Esta labor interpretativa de la mente interfiere dificultando e incluso impidiendo el contacto con nuestro Ser (con sus intuiciones e inspiración) y con el mundo exterior (que no lo vemos tal y como es, sino tal y como el resultado de nuestras interpretaciones lo muestra). En la medida que el marco interpretativa está distante de la realidad (lo-que-es), lo que seleccionamos como relevante es el resultado de aplicarle el filtro de la interpretación y entonces estamos manifestando cierta “ceguera-a-lo-que es” y consecuentemente en diversos grados de ignorancia que, en su conjunto, alterarán y confundirán nuestra conducta ética. Desde el punto de vista sintérgico, cuando nuestro sistema interpretativo está ajustado al “procesador Central” (nuestro Ser), se crea un gran campo neural (con gran integración, coherencia y densidad informacional) en armonía con la Lattice (estructura del Campo  Quántico) produciéndose un patrón de interferencia que crea nuestra realidad personal y su potencial (resonante con el Universo).

Es factible enunciar que los propios hechos, por su propia naturaleza, nos sugieren cómo se debe proceder con ellos. ¡Cuántas veces, cuando aplicamos la actitud taoísta, descubrimos respuestas y soluciones a diversas problemáticas en cualquier ámbito del hacer humano (ya sea técnico, matemático, epistolar, terapéutico, matrimonial o de pareja, vocacional y tantos otros más!

Aquí doy por concluido este estudio acerca de los valores del Ser, propios de la actitud auto realizante en tanto que se compromete con la meta de auto realización, sabiendo que como un horizonte, siempre se extiende más allá, siempre hay un nuevo aspecto por descubrir y conocer, con el que crecer y hacernos más humanos-en-el-mundo. Y, así, sin apenas percibirlo, siendo siempre exploradores, nos adentramos en lo auto realizado. Somos ya auto realizados en el sentido de que exploramos este aspecto de la propia humanidad y lo manifestamos con espontaneidad en un grado cada vez mayor. Por ello es “estar en camino” permanente contemplando la fusión con lo Inalcanzable.



19 de marzo de 2021.   Ernesto cabeza Salamó.