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sábado, 26 de febrero de 2011

PSICOANÁLISIS Y TERAPIA GESTALT



Estimado amigo y colega Juan Canto...

     Hace unas semanas tuve contacto con un viejo amigo actualmente residente en la población de Ronda.
     Estimado Juan, muchas experiencias hemos compartido desde que nos conocimos en la facultad de psicología en Barna. Muchas veladas de estudio y largas conversaciones sobre la vida y nuestra disciplina elegida. Muchas veces intentamos arreglar el mundo en estas veladas el mundo. Y más adelante, gozando de la amistad, compartimos las inquietudes en la formación como psicoterapeutas. Tú te decantaste por la psicoterapia gestáltica y yo por la bioenergética. Y siento ya psicoterapeutas nos asociamos creando CEPSI.  Eran tiempos de apertura y aparición en España de formas novedosas de abordaje psicoterapéutico.  D e esta época, tan entrañable procede este artículo  que elaboraste con el compañero también  Carla Muñoz. Lo publiqué en el nº. dos del Boletín de Cepsi en marzo de 1996, y anteriormente había sido `publicado en el nº. 5 de la Revista de psiquiatría y psicología humanista.
     Recapitulando esos tiempos he recuperado este boletín y sus contenidos y me place colgarlo en el blog como un cálido saludo y reconocimiento de lo enriquecedora que resultó nuestra relación como amigos y colegas de profesión. Espero que te despierte agradables recuerdos y sea un estímulo hacia el compartir las nuevas metas a las que nos ha conducido la mutua evolución hasta el presente.

PSICOANÁLISIS Y TERAPIA GESTALT
J. Canto y C. Muñoz.

     La terapia Gestalt tiene en el psicoanálisis un muy importante soporte en el que apoyar su teoría y práctica. No hay que olvidar que Perls se consideró durante más de veinte años un psicoanalista ortodoxo.
     Ya en Freud y, luego, en sus discípulos (la mayoría disidentes): Jung, Adler, Rank, Ferenczi y, sobre todo, Reich, se observan tanto convergencias como divergencias con respecto a Perls; existe, en todo caso, una indudable relación entre ambas corrientes.
     Atendiendo a los autores mencionados en el párrafo anterior veremos como la Gestalt recoge aspectos del modo de hacer y pensar de éstos; creando, por un lado, a partir de ellos y, por otro, de otras fuentes teóricas una teoría y práctica propia que sitúa a la terapia Gestalt en un primer plano entre las corrientes actuales en psicoterapia.

Otto Rank, Karl Abraham, Max Eitingon, Ernest Jones
Sigmund Freud, Sandor Ferenczi, Hanns Sachs.

Freud

Sigmund Freud
     Perls mantuvo un gran respeto por la personalidad de Freud, al que consideró, al menos por un tiempo, como un maestro. Aún a pesar de que el mismo Perls no lo hubiera aceptado, son muchas las influencias del psicoanálisis sobre la terapia gestalt, ya sea en forma crítica hacia las posturas de aquél, ya sea como desarrollos gestálticos propios a partir de postulados psicoanalíticos.
     Al efectuar una primera lectura da la impresión de que psicoanálisis y gestalt son totalmente discrepantes, ya que parece que Freud y Perls coinciden en muy poco, siendo la relación entre ambos de crítica constante, no obstante la revisión que hace Perls de los postulados de Freud supone un avance en la creación de una estructura conceptual gestáltica.
     De entre los muchos aspectos en los que el psicoanalista freudiano y la gestalt se relacionan (tanto para concordar como para discrepar) hemos considerado: abordaje de la neurosis, mecanismos de defensa, importancia de la pulsión sexual (psicoanálisis) y de la “pulsión oral” (gestalt), transferencia, inconsciente y consciente, importancia del pasado y del presente en la terapia, insight y darse cuenta.
F. Perls
     Perls tiene una concepción organísmica del hombre y rechaza de Freud que trate el hecho psicológico como algo aislado del organismo en su totalidad. La intelectualización y teorización psicoanalítica son vistas por Perls como aspectos que contribuyen a deformar la realidad.
    Freud entiende que los síntomas neuróticos tienen que ver con un retorno de lo reprimido, este retorno se produce por medio de la formación de transacción entre las representaciones y las represoras, los elementos reprimidos tienden a reaparecer en la consciencia a través de los denominados derivados del inconsciente. Perls se aleja de esta concepción y considera a las neurosis como una insuficiencia de la consciencia en captar aquello que no puede ser aceptado por ella; por  tanto el concepto de neurosis se relaciona, en gestalt con un déficit de consciencia, con un no darse cuenta, un déficit de contacto, más que como represión de contenidos.
     Los mecanismos de defensa se ven, en psicoanálisis, como barreras que el yo crea para rechazar ciertos impulsos o para solucionar conflictos originados por la oposición de las exigencias de cada una de las instancias psíquicas. Estos mecanismos de defensa son muchos y diversos y se pueden dar: ante peligros intrapsíquicos (represión, regresión, aislamiento, identificación, proyección, etc.), o ante peligros extrapsíquicos (negación, identificación, etc.).
     En Gestalt se considera la existencia de unos mecanismos neuróticos (proyección, introyección, retroflexión, desensibilización, confluencia) que actúan como barreras que bloquean la consciencia de la conducta actual, o bien, como antiguos residuos de tendencias anteriores de evitar la toma de consciencia. A primera vista, da la impresión de que estos mecanismos (sobre todo proyección e introyección) no son propios de la Gestalt y que esta terapia se limita a reformular conceptos ya existentes, no obstante hay una diferencia en cierto énfasis, a veces sutil; así, por ejemplo, la terapia gestalt resalta, en cuanto a la proyección, las formas menos patológicas de la misma, donde el individuo se muestra muy preocupado por la selectividad de su proyección en relación a ciertos fenómenos que le rodean

     Unos de los conceptos claves, en psicoanálisis, es el de pulsión. Refiriéndonos a la pulsión, desde un punto de vista económico, Freud postula la existencia de una energía única en las transformaciones de la pulsión sexual: la libido. Desde otro punto de vista, el dinámico, Freud ve en la pulsión sexual una polaridad siempre presente en el conflicto psíquico, siendo el principal objetivo de la represión en el inconsciente. He aquí la importancia dada a la pulsión sexual y a la energía libinidal.
     Perls, no obstante, ya en 1936, en el congreso de Praga, pone en duda el predominio de la pulsión sexual subrayando la importancia de la oralidad en el ser humano. En su obra “Yo hambre, yo agresión” (1947) desarrolla la noción de la oralidad que preside el crecimiento del ser durante toda su vida y que no se limita tan sólo a un periodo o a una determinada fase de la infancia. En esta noción tomó en cuenta la desestructuración, la experiencia separada en fragmentos con una finalidad integradora; del mismo modo que el alimento debe ser previamente triturado para poder, luego, ser asimilado.

     Así, en tanto Freud ve la oralidad tan sólo como una fase, como un periodo; Perls la considera englobando la personalidad del individuo a lo largo de toda su vida, de este modo, prestando a la oralidad y más concretamente, al hambre, entendiendo éste como un deseo de asimilación y crecimiento, un valor equivalente, cuando menos al de la pulsión sexual Perls sienta una de las bases de la terapia gestalt.
     La transferencia se entiende, en psicoanálisis, como una repetición y una actualización. Repetición en relación al analista de actitudes emocionales inconscientes amistosas u hostiles que el paciente estableció en su infancia al contacto con sus padres, predominantemente. Perls aceptó, en sus comienzos, este concepto pero a medida que se fue separando del psicoanálisis fue apartándose de él rechazando la transferencia en la situación analítica como aquellas experiencias anteriores que durante la cura son investidas sobre el terapeuta. En consonancia con la fenomenología del aquí y ahora, Perls ve en la relación terapéutica un “cara a cara” de dos individuos que implican en ella todas sus características personales.

     La transferencia será, entonces, en gestalt, la manera como el paciente reproduce en el presente (ya sea con el terapeuta o con el grupo) situaciones pasadas, sentimientos vividos con el terapeuta u otros miembros del grupo, sentimientos que en otro tiempo tuvieron relación con sus padres. Por relación actual, en el presente, se entiende además de los  sentimientos experimentados en relación al terapeuta y al grupo, aquellos sentimientos que, provenientes del pasado y correspondientes a la realidad subjetiva del paciente, resurgen ahora en la relación terapéutica.

     El concepto de inconsciente no existe, para Perls; los autores gestálticos posteriores a éste suavizan la postura y explican que entiende la gestalt por inconsciente. Este término fue uno, quizá el mayor, de los descubrimientos freudianos. Inconsciente es, para Freud, todos aquellos contenidos no presentes en el campo actual de la consciencia; en la primera teoría del aparato psíquico considera que el sistema inconsciente está constituido por contenidos reprimidos que no han podido pasar al sistema consciente por la acción de la represión. Para Freud, consciente e inconsciente son dos “mundos” distintos, el pase de inconsciente a consciente es mediatizado por el analista, éste es el traductor que permite el acceso a lo inconsciente. El concepto gestáltico  de inconsciente considera que consciente e inconsciente forman parte de un mismo mundo conformando una totalidad, el propio paciente puede pasar de inconsciente a consciente, el terapeuta tan sólo acelera el proceso, éste no depende de él, el paciente es quien tiene la capacidad y el poder del proceso, de su propio proceso.
     Retomamos dos conceptos básicos en psicoanálisis, tales como la compulsión a la repetición y la transferencia, veamos que alternativas ofrece la gestalt a tales conceptos.
     En gestalt no se niega el pasado, se considera que el presente se asienta en gran medida sobre el pasado y además se añade que el presente existe per se recogiéndose en él, de algún modo, todo el pasado significativo; que en toda compulsión a la repetición y en toda relación transferencial actuales siempre se produce algo nuevo que no existía en el pasado.  En toda relación terapéutica siempre se da un margen, aunque sea mínimo, para la variabilidad creativa, ya que el terapeuta no es el padre del paciente y, por tanto, no se comportará exactamente como él. La terapia gestáltica tenderá a ampliar este estrecho margen haciendo que el paciente adquiera consciencia, se de cuenta, de que hay una diferencia entre las expectativas transferenciales depositadas sobre el terapeuta y la persona real que tiene delante. En cuanto el paciente tome contacto con el mundo real de sus sentidos podrá experimentar la realidad de la otra persona que tiene delante. De esta manera la gestalt amplía el campo del psicoanálisis ya que, además de la transferencia y las proyecciones, se puede producir en la terapia un encuentro real, la creación de un espacio “hic et nunc”, aquí y ahora.
     La terapia psicoanalítica es una constante búsqueda en el pasado, en él se hallan las causas de los conflictos actuales. La gestalt es un sistema terapéutico que tiene sus bases en el aquí y ahora pero que también tiene en cuenta el pasado pues en la práctica se puede ver como el paciente suele acudir al tratamiento con un gran deseo de mirar atrás, hacia su pasado. En muchas ocasiones la tendencia a sumergirse en el pasado (tanto por parte del paciente como por parte del terapeuta) no es más que una maniobra defensiva que tiene como finalidad distanciarse de aquellos asuntos que pueden generar preocupaciones. Hay otros momentos en los que el paciente expone situaciones del pasado con una participación y preocupación auténticas, en estas ocasiones hay una vivencia de esos hechos que se narran, hay un compromiso por parte del paciente; este material que surge, aunque sea del pasado, es interesante abordarlo pues seguramente será un modo propio del paciente de expresar alguna dificultad actual.  Lo que del pasado nos interesa está en el presente, aquí y ahora, quizá no estrictamente en palabras pero sí como tensión o postura corporal que puede transmitirse a la consciencia. Esta comunicación total (tanto verbal como corporal) es lo que hace posible que una terapia centrada en el aquí y ahora sea factible.
     El insiht se entiende, en psicoanálisis, como un paso en el proceso terapéutico y se define como la percepción significativa del paciente de aquellos denominadores comunes de su conducta tal como le son señalados por el terapeuta; se distinguen dos partes en este proceso: un insight intelectual donde el paciente puede percibir una interacción de sus distintas pautas, existe aquí un proceso de reestructuración por el cual los fenómenos mnésicos aislados se tienden a englobar en un todo; un insiht emocional donde el paciente reproduce el afecto que corresponde al insight intelectual (alivio, ansiedad, culpa, etc.), este insight es primordial para que la terapia alcance resultados amplios pues la reestructuración emocional e una parte esencial del proceso terapéutico.
     En gestalt existe un concepto, awareness, (darse cuenta o tomar consciencia),  que constituye el núcleo teórico y terapéutico de esta terapia... Alude a cierto tipo de experiencia inmediata, es la capacidad de darse cuenta, un continuum de consciencia, es un proceso gradual. El awareness forma parte de la relación individuo-ambiente, incluye pensamiento y sentimiento pero se basa siempre en la percepción actual de la situación actual.
       Insight, en terapia gestalt, tendría un carácter más puntual, sería como un “contacto” entre consciente e inconsciente, como “una iluminación”, de carácter repentino, un darse cuenta de algo concreto. En tanto awareness es un proceso gradual, un darse cuenta poco a poco, insight es un proceso puntual o de si o no. El awareness se va llenando de sucesivas insights. Existe un tercer concepto, conciusness, relacionado con los dos anteriores (insight y awareness), designa otros estados de consciencia distintos del darse cuenta.
     Los terapeutas gestaltistas consideran un cierto paralelismo entre “su” awareness y el insight emocional del psicoanálisis ya que en ambos se da una expansión de la consciencia de la relación actual entre organismo y ambiente, con el concomitante efecto positivo y la sensación de descubrimiento. El denominado insight intelectual del psicoanálisis correspondería al concepto gestáltico de conciousness.


Jung


      Para Jung las partes dominantes de nuestra personalidad tienen su contrapartida en otras partes contrarias o incompatibles que permanecen en la oscuridad. Al  hablar de “complejos” se refiere a fragmentos psíquicos escindidos que será necesario integrar en la totalidad del individuo.
    Estas polaridades de signo contrario las encontramos en la Terapia Gestalt. Con respecto a esto dice Polster que la concepción gestáltica de la polaridad tiene un alcance más amplio, no se limita al arquetipo sino que surge a la vida como el opuesto de cualquier parte, o de cualquier cualidad.
     El concepto que Jung tiene sobre los sueños también se ve reflejado en la terapia gestalt. Jung, refiriéndose al soñador, dice que es el único que puede descubrir lo que ciertas cosas significan para él mismo, mientras que a nosotros nos es imposible saber, desde fuera, qué función asume una imagen dada en su psiquismo. Un observador exterior no podría decir a priori ante qué y cómo reacciona un ser y por ello los símbolos del sueño son de naturaleza esencialmente individual. La influencia que esta concepción de Jung acerca de los sueños tiene sobre la Gestalt es bien patente no sólo en el concepto de sueño sino también en la técnica de abordaje; de esta manera se toman los elementos que aparecen en el sueño por lo que son, dándoles expresividad, se respeta la creatividad propia del sueño dejando que el soñador descubra sus propios símbolos.
      Por último, Jung concede suma importancia al presente, considera que lo dinámico es inseparable de la actualidad y tan solo la comprensión del sentido de la actual significa verdadera comprensión. Con respecto a esto sabemos que uno de los postulados de la terapia gestalt es su énfasis en el presente.


Adler


     Adler mantiene que el hombre es el creador de su propia vida siendo, por lo tanto, cada individuo el que da sentido, significado a su propia vida, de manera que cada uno tiene su propia interpretación acerca de la realidad, de su realidad.
     Adler procura evitar términos correspondientes a la jerga profesional poniendo énfasis en una terminología simple y asequible. Dirige su atención a los pequeños hechos que constituyen la vida  de cada individuo, considera a éste como tal, como individuo único y se aparta de las patologías estilizadas; de esta manera abre una vía a una forma de psicoterapia donde lo consciente toma gran importancia, donde el individuo tiene un protagonismo activo en su evolución personal y donde la existencia se toma en cuenta momento a momento.
     Perls, aunque reprocha a Adler su fascinación por el futuro comparte la concepción de hombre creado a sí mismo desde la consciencia, aceptando lo que cada uno es. Asimismo, Perls también coincide en una forma de psicoterapia donde el individuo es considerado como tal y no como alguien etiquetado por representar una determinada sintomatología. Otra coincidencia de Perls y Adler es la no utilización de una jerga profesional.


Rank


     La mayor parte de la obra de Rank gira en torno al trauma del nacimiento y de las repercusiones que éste tiene sobre la existencia. La primera lucha a la que el sujeto se enfrenta es la que pretende alcanzar la individualidad personal.
     En esta lucha los esfuerzos del individuo se centran en integrar sus temores de separación y de unión. La separación le llevará a la pérdida de la relación y del contacto con los otros, la unión le supondrá la pérdida de la identidad. Ante estas opciones el individuo plantea una resistencia, resistencia constructiva.
     La Gestalt hace una valoración de los conceptos relacionados con el contacto y retirada. Conduce a la persona a realizarse integrando sus miedos de separación y de unión, tiene un interés especial en alcanzar una identidad personal, cuanto más cerca se esté de esa identidad existirá un menor temor hacia la función que pueda darse en el contacto.
     El papel creativo de la resistencia es reconocido por la Gestalt; no solo para resolver contradicciones sino para llegar a una nueva confrontación de la individualidad del sujeto.
     Rank, al acentuar el desarrollo de la identidad individual, conduce a un cambio en la relación terapéutica. El tenar en cuenta  las interacciones existentes entre las personas que forman parte de un proceso terapéutico ha sido de gran influencia sobre el movimiento humanista.


Ferenczi


     Fue, en un principio, uno de los discípulos más entusiastas de Freud, pero, posteriormente se fue separando de él no sólo en los aspectos técnicos sino también en los contenidos teóricos.
     Ferenczi no estaba en acuerdo con la lentitud del proceso terapéutico psicoanalítico. Para conseguir una disminución en el tiempo del proceso divide la terapia en dos fases; en una primera, emplearía técnicas activas con el objeto de crear reacciones emocionales en el paciente, para ello recomienda la técnica de limitación de necesidades; en una segunda fase considera al terapeuta no sólo como la pantalla donde se proyecta el paciente sino también una persona con sus propios defectos y errores.
     Perls, por su parte, se muestra contrario al enlentecimiento que supone el psicoanálisis clásico y por otro lado enfrenta al paciente con sus evitaciones creando un clima emocional intenso, de forma distinta a Ferenczi pero con propósitos similares.
     Ferenczi amplifica las necesidades reprimidas o no expresadas por el paciente para que éste tome consciencia de ellas, esto se podría relacionar con la exageración del síntoma de la Gestalt.
     La actitud de considerar al terapeuta además de cómo tal, como una persona con sus propios defectos y errores es algo que posteriormente asume la psicología humanista y la Gestalt.
     Ferenczi estimulaba a sus pacientes a dramatizar y revivir las situaciones y conflictos que aquejaban con el objeto de descargar instantáneamente las tensiones bloqueadas. Esta técnica recuerda las aportaciones de Moreno y su psicodrama en el que tanto se inspira la Gestalt.
     La “técnica de abstinencia y frustración” de Ferenczi nos sugiere alguna relación con la que aplica la Gestalt de “frustración de las evitaciones”, donde mediante esa frustración se intenta que el paciente tome contacto con aquello que pretende, en principio, evitar; no obstante, es obvio, que aunque las técnicas puedan parecernos semejantes, la explicación teórica que sustenta la aplicación de una y otra técnica son muy divergentes.
     En la denominada “técnica activa” de Ferenczi seguimos encontrando semejanzas; así, por ejemplo, el concepto de neurosis: para Ferenczi el neurótico se conduce de forma muy infantil. Si por infantil entendemos una necesidad de dependencia de los demás y una falta de recursos propios, acercamos este concepto al que sostenía Perls para el cual el neurótico es aquel que le faltan autoapoyos y por ello necesita del apoyo exterior o ambiental. Volviendo a la “técnica activa” Ferenczi habla de “fantasías provocadas” que favorecen la expresión de determinados “afectos e ideas”. Muchos de los juegos utilizados en Gestalt estarían en la línea de esas “fantasías provocadas”.
     Existen coincidencias, en otro orden de cosas, así: para Ferenczi la actividad  corresponde al paciente, el analista debe de limitarse a suscitarla a través de sus intervenciones. La Gestalt considera que es al paciente a quien corresponde la parte activa, actuando el terapeuta a modo de catalizador. En Ferenczi, la figura del analista deja de utilizar medidas autoritarias empleadas anteriormente, mostrándose el terapeuta más cercano al paciente. La terapia gestalt respeta también el proceso del paciente, implicándose el terapeuta en las situaciones del paciente.
      Hemos observado, con sorpresa, como este autor, Ferenczi, ha quedado prácticamente en el olvido cuando se mencionan las influencias psicoanalíticas en la Gestalt; resulta paradójica esta omisión máxime cuando, a nuestro parecer, existen tantos puntos en común entre este autor y la terapia gestalt.
J. Canto y C. Muñoz.


Bibliografía consultada

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1 comentario:

  1. Me resulto muy util el trabajo, revisare las referencias para complementar.
    Gracias por compartirlo!

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