Aproximación ontoenergética
al nacimiento
¿Nacer debe ser traumático? En nuestro marco cultural, dada la forma en
cómo se entiende, resulta normal que se considere algo íntimamente relacionado
con lo médico y sanitario. La institución médica se ha introducido en este
ámbito no como un apoyo, sino como su rector.
El parto está monitorizado, la madre está alejada del contacto
consigo misma y sustituida por equipos tecnológicos a los que consultan los
técnicos. Aunque ya hace muchos años, bajo los influjos pioneros de F. Leboyer y M.
Odent entre otros, las alternativas al
parto habitual se han extendido, la gran mayoría de mujeres acuden a dar a luz
a instituciones hospitalarias en las que este proceso, lejos de ser una
experiencia íntima, relacional y afectiva, se convierte en la extracción de un
organismo como si fuera un parásito. Hay todo un contexto de temor y de respeto
relacionado con la vivencia del dolor.
Frederick. Leboyer |
Michel Odent |
Wilhelm Reich |
La máxima bíblica “parirás con dolor” es la norma. Hoy
sabemos de acuerdo a W. Reich desde hace muchas décadas y con autores actuales
como Casilda Rodrigañez, entre muchos, que el alumbramiento puede considerarse
como una experiencia sexual con vivencias de placer y hasta con orgasmo. La
condición para ello es que la mujer, la madre, tenga capacidad de autorregulación
y esté conectada consigo misma. Y justamente la interferencia de la institución
medicalizada es un inconveniente para que mujeres que se aproximan a estas
condiciones lo experimenten así y que empiecen perturbadas esta autorregulación en
el ser en nacimiento.
Casilda Rodrigañez |
W. Reich hablaba de úteros espásticos. Casilda
Rodrigañez, en sus elaborados estudios, lo ratifica plenamente. Un útero
espástico es un útero que ha perdido su motilidad natural; ya no pulsa, ya no
palpita; está rígido y duro, protegiéndose, acorazado. Y en su interior crece
el nuevo ser humano creándose un sistema. Como extensión de la madre éste junto
con la placenta es el vínculo entre la madre y la criatura. Si la madre está
desconectada de sí misma es muy probable que lo esté asimismo de su útero y que
éste manifieste asimismo el bloqueo bioenergético y una falta de contacto hacia
fuera (a la madre) y hacia dentro (el embrión o feto). Aparece, por ello, como
un organismo disociado o desconectado de la unidad organísmica que es el sistema
del cuerpo vivo.
Estamos condicionados a considerar nuestros sistemas
funcionales como conjuntos de “aparatos” que cumplen con sus “trabajos” de
forma eficiente o no. Funcionales o disfuncionales; en cuyo caso hay que
ocuparse de su funcionamiento alterado corrigiéndolo muchas veces desde afuera
con acciones químicas, mecánicas y quirúrgicas. Se desconfía de la
autorregulación. Es la manifestación clara de la desconexión existente en uno mismo.
La voz intuitiva y sensible del propio cuerpo no se pronuncia, o no se escucha;
donde tendría que haber comunicación hay silencio, donde debería haber
sensaciones pulsátiles que se manifiesta como placer o bienestar aparece
insensibilidad o malestar.
Convengamos a considerar que si la relación y
comunicación con nosotros mismos es mecánica, distante, entonces nuestra propia
vida es asimismo mecánica y está desconectada de nuestro yo.
En una mujer grávida, en su útero, se da un universo
energético. El útero es un fenómeno energético que transmite hacia dentro
información viva. Es, por decirlo así, un holograma del organismo total materno.
Crea un ambiente, un sistema, en el cual evoluciona un organismo que deviene
humano. Este organismo en formaciones va densificando progresivamente a medida
que va dando lugar a su organización orgánica. De plasma vivo deviene a
diversos tipos de tejidos configurando órganos vibrantes, pulsátiles. Gran
parte de su comunicación con el mundo envolvente se realiza a través de la
placenta, pero no es el único medio; en todo caso es el mediador. La placenta
transmite e interactúa información viva y química entre un organismo y otro,
pero ambos organismos se influyen mutuamente en muchos ámbitos. Vitalidad,
calidez, presión, blandura y contacto sensitivo (vibraciones, estados
vivenciales y anímicos maternos, etc.). Aunque la ciencia se considere
escéptica a la idea de la existencia de un estado energético diferente a lo
biológico y nervioso, hay una emanación energética que puede captarse como de
luz ya ampliamente demostrada por los estudios y la experimentación del
fenómeno “Kirliam”. Lo que comúnmente se denomina “aura” es una frecuencia
energética muy sutil que se da en nuestro organismo vivo y que se irradia más
allá de la epidermis configurando un campo único en cada individuo. Tan único
como lo es el ADN, las huellas dactilares o el iris.
Los campos energéticos del feto y la gestante interactúan
entre sí en una comunicación simbiótica sutil, de tipo inconsciente (el feto es
inconsciente en el sentido usual del término); la madre no se hace consciente
de esa comunicación, pero sí capta unas impresiones o intuiciones que pueden
alcanzar el umbral de la consciencia).
A todo esto la ciencia médica oficial no le presta la
menor atención, ni tan sólo lo considera como una posible variable extraña. Sencillamente
lo ignora y por ello deviene inexistente.
Los campos energéticos maternos crean el contexto
ambiental en el que se desarrolla y vive el embrión y feto. Todas sus células
responden a este ambiente ajustándose al mismo, adaptándose a este ambiente
como contexto de realidad. Y la criatura en formación produce su propia
información expresándola de acuerdo a las posibilidades cada vez más complejas
de su evolucionante organismo. Un útero despierto, sensible, vital, es capaz de
captar esa información y poder transmitirla al conjunto del organismo materno.
Si éste está en conexión, esta información se hará consciente y efectiva para
la madre y, a través de ella, alcanza el ambiente íntimo familiar. La
información se manifiesta como sensaciones e impresiones en el aspecto
orgánico; como intuiciones unidas a estados anímicos y como símbolos a modo
oníricos por visiones y sueños.
Se puede representar esto como una superposición de
sistemas energéticos vitales cuyo núcleo es la unidad útero-feto y en capas
superpuestas el sistema bioenergético materno, el familiar y el social.
Entendiendo esta interacción de fenómenos energéticos
en la formación del nuevo ser, podemos dar un paso adelante.
La vida del organismo intrauterino es de una
gran riqueza. Está muy lejos de ser insulsa y monótona. Continuamente está
sacudido por oleadas de diversos estímulos, algunos de ellos de gran magnitud.
Creándose un medio globalmente que tiende a producir un equilibrio inestable.
Este común denominador ambiental es el contexto en el que crece y se desarrolla
el nuevo ser; es su universo inmediato y le condiciona. Si resulta tóxico,
incómodo u hostil, el organismo evolucionante y adaptativo creará mecanismos de
defensa tratando de protegerse; su vida queda mediatizada por este contexto
siendo la primera naturaleza defensiva del organismo fetal y, por tanto, la
primera armadura circunscrita en la materia biológica y celular. Las células de
todos sus tejidos se adaptan y tratan de protegerse en tal ambiente, del que no
puede salirse. Si, por el contrario, el ambiente es nutricio, agradable,
acogedor y seguro, el organismo no tendrá necesidad de desarrollas adaptaciones
defensivas manteniendo su plasticidad y flexibilidad. Se sentirá gozoso y
cómodo en un ambiente satisfactorio que le apoya incondicionalmente
Stalislav Grof |
En este punto surge la contribución de Stanislav Grof
en sus conclusiones clínicas a través de su método “Respiración holotrópica”.
Él llega a la evidencia de la existencia de cuatro etapas en el proceso del
nacimiento desde el punto de vista del naciente a los que llama “matrices
perinatales básicas” (MPB) De ellas la primera es la que aludimos en las líneas precedentes,
la que denomina “Universo amniótico”. El valor del trabajo de S. Grof es de
gran valor y se circunscribe plenamente en el ámbito de los estados de
conciencia. Parte del registro observacional verbal y artístico de sus sujetos
de tratamiento y estudio.
Desde el punto de vista bioenergético sus conclusiones
son plenamente asumibles y apoyadas teniendo en cuenta que los testimonios
proceden de individuos pertenecientes mayoritariamente a la cultura occidental
u occidentalizados con una patología en diverso grado de tipo neurótica. Son
miembros de nuestra cultura como nosotros mismos, copartícipes en todas sus características
y condicionamientos. Son, por ello, individuos en diverso grado acorazados
caracterialmente y consecuentemente más o menos alejados de la autorregulación
y de la propia conexión organísmica. Aquellos individuos suficientemente
saludables en el ámbito que nos ocupa, experimentan vivencias holotrópicas
fetales y de nacimiento satisfactorias y, por tanto, no relevantes desde el
punto de vista clínico. Las experiencias dolorosas y conflictivas son las que
revierten, en tal sentido, interés porque evidencian en qué consiste el sufrimiento
y el abordaje terapéutico del mismo. Importan porque es el material que va
sanándose.
La descripción de
las experiencias de las tres etapas o matrices siguientes se ajustan a la
existencia de úteros espásticos y, por ello, en diverso grado, desconectados
del mundo materno. Las angustias, ansiedades y temores que golpean al naciente
son consecuencia directa de las contracciones espásticas del útero sobre el
feto y da luz sobre la violencia que, de este modo, se ejerce en él.
Veámoslo resumidamente:
Matriz Perinatal básica 1: “Universo amniótico”.
MPB I |
Se vive en un medio líquido, los tejidos se densifican
desde la fluidez creando tejidos y constituyendo
el cuerpo. El organismo intrauterino no tiene consciencia ni de espacio ni de
tiempo. A estos fines podríamos imaginar un universo adimensional y atemporal.
Es un estado fusional pleno en el que el tiempo es un ahora constante,
perpetuo. El ser un ahora fusional nos indica que no existe una conciencia de
límite entre el interior del ser y el exterior. Dentro y fuera es lo mismo. Soy
uno con el universo, con el todo.
Ahora, de acuerdo con esta vivencia vamos a tratar de
entender cómo este embrión-feto vive en este ecosistema cuando éste es acogedor
y cuando no lo es.
Aspecto positivo: El adulto que vivencia esta matriz
positivamente se presentan comúnmente experiencias de: Vida libre y pulsátil
como criatura marina (pez, medusa, calamar, etc.). Vivencia de existir en
fusión con la existencia simbolizada arquetípicamente como Madre Tierra o Gaia
(experimentando sensaciones al tiempo internas y externas de seguridad,
beatitud, belleza y abundancia incondicional). Simbólicamente aparecen imágenes
de tipo paradisiaco.
Aspecto negativo “Vientre malo”: hay un continuo malestar
ambiental que crea la sensación de peligro constante, o de esfuerzo por
resistirse y continuar a pesar de. No importa que sea químico o emocional, a
ojos del organismo intrauterino, es lo mismo. Predomina el sobrevivir
defendiéndose o resistiéndose (la contracción vital) y no la expansión y
entrega incondicional a la vida.
Cuando ya de adulto, la persona accede a esta
vivencia se presentan comúnmente estas experiencias: Vivir sumido en la
oscuridad, hay una amenaza ominosa, algo envenena el universo por dentro y por
fuera. Aparecen visiones de aguas estancadas o sucias, contaminadas o con
vertidos tóxicos y en ellas pululan entidades de tipo demoniaco o destructivas.
Matriz Perinatal básica 2:
MPB II |
Si el útero es pulsátil y conectado, al iniciarse el
parto, las ondulaciones devienen más intensas progresivamente impulsando hacia
abajo, mientras la sangre, a través del cordón umbilical aporta oleadas
cíclicas de oxitocina, produciendo unas sensaciones de placer dentro y fuera. La
energía del sistema se intensifica creando un estado emocional intenso y
expectante. En un útero espástico o común las contracciones vividas como
apretones duros y fuertes presionan periódicamente al feto hacia abajo, y el
cuello del útero permanece cerrado. El temor de la madre en suspensión química
en la sangre llega al feto junto a corrientes de oxitocina, y aún más si se las
suministran a la madre artificialmente, excitando y alarmando emocionalmente al
feto; este se asusta. Con cada contracción el feto es comprimido rígidamente por
lo que se siente amenazado y siente que le falta oxígeno.
Aspecto positivo: Cuando el adulto vivencia estas
experiencias suele presentar estas vivencias o sensaciones de: Pulsar o palpitar
como un corazón intenso en el interior de otro corazón. Acontece un remolino de
placer intenso al que se entrega con confianza y placer. Se da una vivencia
interna de gran energía envolvente y que se sintoniza con la propia permitiendo
dejarse ir confiadamente y entusiastamente como acudir a un parque de
atracciones excitantes. La sensación de
discurrir por una gran montaña rusa a cuya fuerza nos entregamos en un descenso
cíclico.
Aspecto negativo: Cuando revivimos esta experiencia como
adultos aparecen vivencias de ser engullidos por fenómenos naturales como
tornados u bestias míticas, El mundo entero en un remolino nos traga y tenemos
la necesidad de resistirnos aterrados. Imágenes monstruosas de animales
míticos como dragones, serpientes,
arañas, pulpos o calamares que tratan de devorarnos. Visiones de verse
arrastrado por corrientes de aguas o succiones hacia el mundo subterráneo
infernal mítico contra nuestra voluntad. Vivimos sin posibilidad de escape en
una monstruosa pesadilla claustrofóbica con dolor agónico físico y emocional
junto a un estado de desesperación. Estas vivencias pueden evocar
identificaciones con prisioneros en calabozos o mazmorras terroríficas,
sentirnos en condiciones de ser torturados por enemigos implacables en un campo
de concentración, o en mazmorras de la inquisición, o dantescos tratos
inhumanos en manicomios de pesadilla; también podemos representarlo como
animales fatalmente capturados en trampas. Objetos de castigos y sufrimientos
de tipo arquetípico como el de Prometeo, o el de Cristo en la cruz.
Matriz Perinatal básica 3:
MPB III |
Si en útero está conectado y vivo, produce una
experiencia intensamente sexual. Las oleadas de oxitocina inundan a la madre y
al feto. Las moduladas y poderosas pulsaciones del útero envuelven en potentes
oleadas de masaje intenso al tiempo que el feto se desliza por el canal de
parto que está palpitante y lubricado
estimulando intensa e irremediablemente
su sensibilidad y emotividad conduciendo a un estado de tipo mesetario o
preorgásmico tanto en la madre como en el feto.
Si el útero no está conectado y es espástico empuja violentamente
al feto a través del canal de nacimiento mientras va abriéndose su cuello y la
cabeza de la criatura empieza a descender. Las contracciones del útero son más
seguidas dando estrujones y empujones al feto. Esto produce sensaciones de
aplastamiento fetal, dolor unido a un alto grado de anoxia (deficiencia de
oxigeno en sangre) y asfixia. A éste se une una muy desagradable, amenazadora e intensa sensación de ansiedad.
También pueden producirse otras complicaciones como el que se enrolle el cordón
umbilical en el cuello del feto, puede soltarse la placenta y hasta obstruir la
salida. Y el feto puede inhalar o ingerir algo de material biológico del final
de este proceso como sangre, restos de heces u orina, y puede ser necesaria la
utilización de fórceps o intervenir con cesárea en caso extremo.
Aspecto positivo: Un individuo contacta favorablemente con
estas vivencias, las experimenta como con una sensación de orgasmo cósmico con
disolución y reencuentro cíclico. Las explosivas descargas químicas y de
indescriptible placer producen un éxtasis de vivencias energéticas
arrebatadoramente sublimes en el sentido de conexión con fuerzas telúricas y
cósmicas, creativas y luminosas. La
última fase de esta tercera matriz puede ser de placer y de orgasmo en la madre
y, por ello, una experiencia de un modo de embriaguez mítica y extática en el
feto.
Aspecto negativo: El individuo en ello experimenta
sensaciones que se acompañan de luchas titánicas, sadomasoquistas, violentas,
experiencias sexuales perversas y vivencias demoníacas; o fenómenos análogos
relacionados con aspectos técnicos en los que naves espaciales, bombas
atómicas, reactores nucleares e ingenios militares producen cataclismos y
guerras. Aparecen visiones de guerras cósmicas entre el bien y el mal, entre
ángeles y demonios. Aparecen visiones de asfixia, de ataques violentos así como
imágenes de suicidios o crímenes, mutilaciones, masacres, torturas, ejecuciones
y prácticas sadomasoquistas. Vivencias sexuales de intenso deseo, pero mecánico
y de naturaleza violenta, pornográfica y perversa con o sin abusos sexuales,
violaciones, etc.; puede que acompañado de visiones de canibalismo y
necrofilia. Visiones de tipo demoniaco como morbosos aquelarres satánicos,
misas negras; fusión de magia muerte y dolor. También pueden aparecer visiones
y vivencias de tipo escatológico como arrastrarse entre desechos o aguas
residuales, revolcarse en excrementos, beber sangre u orina, tener sensaciones
de estar en un ambiente de putrefacción. Cuando se alcanza el final de esta
matriz se hace menos violenta y en relación con un aumento de adrenalina dando
lugar a sensaciones con visiones o experiencias de deportes o actividades de
riesgo o cacerías salvajes de animales, carreras alocadas de vehículos o en
acrobacias peligrosas. Después la sensación puede evolucionar a algo de tipo catártico
con aspectos míticos de muerte y renacimiento de héroes y dioses. En estos
momentos de renacimiento espiritual es común encontrarse con el elemento fuego
en diversas formatos, sea ante el purgatorio, el que el cuerpo esté en llamas,
visiones de aparatosos incendios de bosques, casas y ciudades, e
identificándose con las víctimas de inmolación. Aparece la sensación y certeza
que el fuego destruye todo cuanto es corrupto y nos prepara para el renacer
espiritual. La imagen del ave Fénix lo simboliza y nos sitúa en la transición
con la siguiente Matriz Perinatal; en el momento en que se va dando se produce
una explosión de las energías retenidas o atrapadas produciéndose una sobre
activación de las neuronas periféricas. Cabe mencionarse que todo este
encuentro con el fuego que se revive visionariamente, son revivencias del
propio nacimiento y que asimismo la madre puede revivirlo paralelamente por el
hecho de sentir que su vagina está en llamas.
Matriz Perinatal básica 4:
MPB IV |
Se trata de la expulsión final del feto del canal de
nacimiento y el corte del cordón umbilical.
Aspecto
negativo: Se trata de una
liberación explosiva emergiendo a la luz. Se pueden revivir recuerdos como de
la anestesia, la presión de los fórceps o de otras intervenciones obstétricas
necesarias en ese momento. Lo que aparece o revive refleja la muerte de una
forma de vida y el renacer a otro contexto de vida; se revive como adultos como
una muerte simbólica del ego, un momento iniciático. Es como si llegara el fin
del mundo y del caos se alcanza un nuevo orden. El encontrarse en este tránsito
genera una intensa sensación de ansiedad y de que algo de inmensas proporciones
nos amenaza. Es un temor metafísico. Si el individuo se deja ir le conduce a la confrontación súbita con una luz
dorada sobrenatural, bella y exquisita de tipo divino y numinoso. Puede surgir
la aparición visionaria de la Gran Diosa
Madre, podemos sentirnos redimidos y bendecidos, recuperamos en forma de
éxtasis el derecho o la decisión de reclamar y recuperar nuestra naturaleza
divina y nuestra condición cósmica. Esto acontece cuando no se da anestesia,
porque si se dio, la sensación es de salir de un estado de convalecencia de una
enfermedad o de asistir a una potente resaca. Todo esto puede parecer como algo
muy positivo, y sin duda lo es, pero se experimenta como la continuación y
resolución del parto aconteciendo en su aspecto negativo.
Aspecto positivo: como no hay agonía previa, ni agresión
alguna, y el propio nacimiento es ya un auge de intensas sensaciones
placenteras y sexuales con el consiguiente éxtasis; no llega a construirse una
“membrana defensiva” o coraza que protege al organismo ante el sufrimiento y la
agresión. No hay contracción biológica y orgánica y tras una explosión de dionisiaco
placer aparece este mundo sereno y apacible, nuevamente fusional en el que se
vuelve a los brazos de la Madre Cósmica
incondicional pero esta vez fuera de ella, unida a ella, pero plenamente
entregada y fundida con él. No hay periodo de tránsito, ni de disolución de la
defensa frente el sufrimiento. La vida extrauterina es un sentirse en un
universo mayor, con mayor estimulación externa y con una incondicional
aceptación y contacto. Es despertar de un sueño de placer a una realidad de
amor y aceptación. Es la visión arquetípica de ser uno con la madre Cósmica,
pero esta vez no tanto fundida, sino fusional y con autonomía. También en este
instante de nuevo contacto de piel a piel la pulsión sexual del deseo materno
lo inunde y posea plenamente y, en él, el neonato s entregue a él
complaciéndose en las intensas sensaciones de tipo sexual con el contacto piel
a piel y de los labios y boca al encontrar el pezón y obtener de él el calostro
y la mutua excitación. Le puede seguir la experiencia del orgasmo oral.
Ninguno de estos fenómenos tan perturbadores se daría,
como he indicado en la sección de vivencia positiva, en un útero pulsátil,
bioenergéticamente activo y conectado; en el que se da una modulación rítmica y
armónica y no espasmos y calambres dolorosos.
Parto natural. La Madre elige postura. |
Parto en cuclillas |
Parto en cuclillas |
Parto en agua |
Parto en agua |
El empuje en los nacimientos en úteros pulsátiles y
placenteros son como una invitación para la criatura; no una opresión y aplastamiento
de la misma. La oxitocina y las endorfinas fluyen armoniosamente en ambos
organismos con el único fin de garantizar un alumbramiento satisfactorio y
gozoso a ambos.
Cuando el útero invita a descender, el propio placer
lubrica y abre el canal de nacimiento y tanto el cuello del útero como el
conducto vaginal se expanden en oleadas de sensación-placer desencadenando, en
muchas ocasiones, un genuino orgasmo. Es el nacer en medio de una celebrada
fiesta de bienvenida y, consecuentemente, el recién nacido encontrará a una
madre abierta y totalmente dispuesta a establecer el vínculo psicoafectivo
intensamente libinidal con su hij@. Y con ella el regocijo compartido de su
pareja. La vinculación es, por ello, libinidal entre los tres desde ese mismo
instante. Puede parecer edípico, pero es notablemente diferente al muy traído
triángulo edípico.
Parto en el agua y vinculación libinidal de los tres |
Y en este justo instante, cuando el recién nacido
busca y da con el pezón materno, arrullado entre amorosos brazos, aunque el
mundo sea muy distinto, él sabe que sigue fusionado con su madre y efectivamente
vinculados por un placentero deseo de mutua pertenencia (experiencia libinidal
simbiótica). Entonces el padre o pareja abarca a ambos en un entrañable abrazo
amando el amor que fluye entre la díada y él o ella.
Fusión simbiótica |
El trabajo
bioenergético y ontoenergético para acceder a este aspecto puede surgir de
diversos contextos; y será más o menos predominante de acuerdo al temperamento
energético del individuo, sea hacia la experienciación simbólico-arquetípica
propio de temperamentos de tipo ensoñador o hacia experiencia activa propio de
temperamentos acechadores. Esto es la urdimbre personal, sobre ella se
desarrolla la trama en sus múltiples posibilidades, desde los actings,
evocaciones, dramatizaciones, visiones, sueños, danzas, cantos y meditaciones;
todo ello con su potencial abreactivo e integrativo.
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